Café y Duelo nació en un momento de duelo.

Cuando las palabras no podían alcanzarnos, el café se convirtió en ritual: una pausa para respirar, recordar y seguir adelante.

Así nació esta idea: una taza que te abraza y un café que se queda contigo.

Nuestro café se cultiva en la Región Cafetera de Colombia, en el departamento de Risaralda.